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La adquisición de la Torá 21: Una nueva perspectiva Imprimir E-mail
Escrito por Machberes Avodas Hashem   

Torah Study Rabino Pereda había un alumno a quien enseñó la lección cuatrocientas veces antes de que éste podía dominarlo. Cierto día de haber sido requerido para atender a un asunto religioso que le enseñó, como de costumbre, pero el alumno no puede dominar el tema.

"¿Qué," preguntó el Maestro: "es la cuestión hoy en día? "

"Desde el momento", respondió el otro. 'El Maestro le dijo que no era una cuestión religiosa para ser atendidos no me podía concentrar mis pensamientos, porque a cada momento me imaginaba, ahora el Maestro se levantará o ahora el Maestro se levantará ".

"Dame tu atención," dijo el Maestro, "y yo os vuelva a enseñar, y por lo que le enseñó otra cuatrocientas veces.

Una voz celestial brotaron le pedía, "¿Prefiere que 400 años, se añade a su vida o que usted y su generación será el privilegio de tener una participación en el mundo por venir?

-Eso-respondió él-, yo y mi generación será el privilegio de tener una participación en el mundo por venir ".

'Dale tanto-dijo el Santo, bendito sea. (Eiruvin 54b)

En un día regular tuvo que repetir una lección de cuatrocientas veces? Es que no es una indicación de que el estudiante no había avanzado lo suficiente como para entender las enseñanzas del rabino?

El estudiante entiende, obviamente, su compromiso de los docentes a él. Él siempre sintió que su maestro estaba involucrado totalmente y se centró en transmitir la lección. Sin embargo, una vez que sentía que el maestro de la mente de su era en otro lugar, no pudo absorber de la lección.

El rabino no fue recompensado por el cielo, por su disposición para enseñar cada lección tantas veces, fue recompensado por el reconocimiento que su estudiante no puede concentrarse porque su mente estaba en otra parte. Aceptó la responsabilidad y de buena gana repite la lección de un segundo conjunto de cuatrocientas veces. Una persona que puede reconocer que incluso repetir la misma lección cientos de veces mayor que la demanda no sea una sola repetición de memoria, y que su falta de concentración, o transmitir una falta de concentración, diluye el poder de la lección, es una persona que puede no sólo mirar a un texto cientos de veces, cada una revisión fresca y emocionante, pero también puede mirarse a sí mismo con la claridad fresca mismo.

Esa persona que siempre se puede ver las palabras de la Torá, no importa lo familiar, con una nueva perspectiva, y se aplica la misma perspectiva fresca a sí mismo, vive en este mundo una vida que es una expresión del Mundo por Venir.

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