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Rambam: Shemot: ¿Cuál es su nombre? Primera parte Imprimir E-mail

Shemot Moré Nevuchim - Guía de los perplejos, sección I, capítulo 63: Antes de abordar el tema de este capítulo, se examinará en primer lugar las palabras de Moisés, y que a decir a mí, "¿Cuál es su nombre?" ¿Qué voy a decir a ellos? "(III Exo.. 13)

¿Hasta qué punto fue esta cuestión, previsto por Moisés, su caso, y en qué medida
estaba justificada en la búsqueda de estar preparado con la respuesta? Moisés estaba en lo cierto al declarar: "Pero, he aquí que no me crean, porque ellos dicen que no, El Señor ha aparecido a vosotros" (Ibid., IV. 1): para cualquier hombre que afirma la autoridad de un profeta debe esperar cumplir con tal objeción siempre y cuando no se ha dado una prueba de
su misión.

Una vez más, la cuestión de si, como parece a primera vista, se refiere sólo al nombre, como una mera enunciación de los labios, el siguiente dilema se presentaría: o bien los hijos de Israel conocía el nombre, o nunca había oído: si el nombre de era conocido por ellos, se perciben en él ningún argumento en favor de la misión de Moisés, su conocimiento y su conocimiento del nombre divino de ser el mismo. Si, por otra parte, nunca habían oído hablar de él, y si el conocimiento de que iba a resultar la misión de Moisés, ¿qué pruebas tendrían que era realmente el nombre de Dios?

Por otra parte, después de que Dios había hecho saber que nombre a Moisés y le dijo: "Vayan y se reúnen los ancianos de Israel.. .. Y se oye su voz" (Ibíd. XVI. 18), respondió: "He aquí , no me va a creer ni escuchan mi voz ", aunque Dios le había dicho:" Y oirán tu voz ": después de lo cual Dios respondió:" ¿Qué es eso en la mano? "Y él dijo:" Una vara " (ibid. IV. 2).

Para evitar este dilema, hay que entender lo que voy a decir. Usted sabe cuán extendido en aquellos días las opiniones de los sabeos: todos los hombres, a excepción de unos pocos individuos, eran idólatras, es decir, creían en los espíritus, en el poder del hombre para dirigir las influencias de los cuerpos celestes, y en el efecto de los talismanes. Cualquiera que en aquellos días reclamó a la autoridad, basada tampoco, como Abraham, en el hecho de que, por el razonamiento y la prueba de que había estado convencido de la existencia de un Ser que gobierna el universo entero, o que algún poder espiritual fue que le confiere una estrella, un ángel, o por un organismo similar, pero nadie pudo establecer su reclamación sobre la profecía, es decir, en el hecho de que Dios había hablado con él, o le había confiado una misión para él: antes de los días de Moisés n tal afirmación había sido hecho.

No hay que dejarse engañar por las declaraciones que Dios habló a los patriarcas, o que Él les había aparecido. Para no encontrar ninguna mención de una profecía que hizo un llamamiento a los demás, o que los dirigió. Abraham, Isaac y Jacob, o cualquier otra persona antes de que ellos no digan al pueblo: "Dios me dijo: has de hacer esto o no hagas esa cosa". o "Dios me ha enviado a vosotros". Lejos de él! Por Dios habló a ellos en nada sino de lo que les preocupa especialmente, es decir, Él les comuniquen las cosas relacionadas con su perfeccionamiento, dirigida en lo que deben hacer, y predijo que lo que la situación de sus descendientes serían: nada más allá de esto. Guiaban
sus semejantes a través de la argumentación y la instrucción, como lo implica, de acuerdo con la interpretación generalmente admitida entre nosotros, en las palabras "y las almas que habían adquirido en Harán" (xii general. 5).


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